Edith Piaf, el gorrión de París, es seguramente la cantante francesa más reconocida de la historia. Y no en vano. Su voz estremece aún hoy, la expresión e intensidad que la artista le ponía a cada palabra era prodigiosa.
Pero la vida de la cantante de “La vie en rose” tuvo una vida lejos de ser color de rosa. Su avasallante personalidad se forjó a los golpes. Desde chiquita comenzaron las peripecias.
Nació en Belleville, un barrio pobre de París. Hija de una madre cantante itinerante y un padre cirquero ausente, nació en el 1915. Tras una infancia triste y ser criada por su abuela madama de un burdel, vuelve el padre y trabaja con ella en la calle cantando “La Marsellesa”, la única canción que la joven conocía. A los 17 años tiene una hija con su amante. La niña muere de meningitis a los dos años de edad. Edith todavía no era Piaf, aunque ya cantaba en la calle, por la propina.

El dueño de un famoso cabaret de la ciudad la descubre en la calle y la contrata para trabajar bajo techo, todo un adelanto para ella. En estos momentos nace “La Môme Piaf” (la pequeña gorrión) debido a su contextura física, medía apenas 1.47 cm y su salud era frágil. Un pajarito, porque además cantaba, y cómo. En el cabaret Edith ganó fama y reconocimiento pero los problemas no tardaron en llegar. Su descubridor, jefe y amigo muere trágicamente. La acusan de homicidio y la prensa la acosa. Ella vuelve a las fuentes, los bares de los barrios pobres.
Se contacta nuevamente con el ambiente artístico y logra sacar su primer disco e incluso filmar alguna película. Durante la ocupación nazi en Francia se gana el respeto de los jerarcas nazis y con su influencia lograr ayudar a perseguidos políticos. Tras la segunda guerra mundial ya es toda una artista consagrada y entra para siempre los corazones de la gente. Tras una vida amorosa un tanto convulsionada conoce en 1946 al amor de su vida, el boxeador Marcel Cerdan, quien muere en una tragedia aérea tras tres años de relación. En 1951 Edith sufre un accidente de tránsito, cuya larga y dura recuperación le provoca una adicción de por vida a la morfina. Se inyectaba varias veces por día, invariablemente antes de salir a escena. También era alcohólica. En 1952 se casa con un conocido actor francés, se divorcia a los cuatro años. En 1962 se casa con un hombre veinte años menor, quien la sobrevivirá solo unos pocos años.

Al gorrión parisino se le diagnosticaron una cantidad de enfermedades, hasta que muere de cirrosis en 1963, a los 47 años de edad. En su entierro, el cortejo fúnebre fue seguido por una multitud de 40.000 personas.
Tuvo muchos amores, una vida ajetreada, llena de altibajos, fue una diva consagrada que murió joven y achacada. Una vida de película, en la que todo fue intenso. El amor, al que tantas canciones le escribió, fue en todo momento el eje de su vida. Aunque no era una mujer bella según los cánones de la época, era muy atractiva, dueña de una personalidad que la hacía gigante en el escenario. Aunque siempre vestía igual, un vestido negro, nadie podía dejar de verla. Ni de escucharla.
Cantando su canción mas famosa
Cantando su canción mas representativa
Para mayores datos, puede leerse su autobiografía llamada “Au bal du chance” (El baile de la suerte) o ver la película “La vie en rose” estrenada en 2007.
Fuentes: Blog “Sentado frente el mundo”, Biografías y vidas, Diario Clarín, Diario La Nación, About.com, Wikipedia.