Francisco P. Moreno, el famoso perito Moreno fue un gran científico con espíritu de aventura insaciable. Antes de cumplir los treinta años ya había recorrido la Patagonia argentina en 5 expediciones diferentes, al principio en búsqueda de fósiles y luego con los fines de exploración y de soberanía nacional que tanta fama y reconocimiento le dieron.
Con 21 años de edad recorrió por primera vez a caballo el camino hasta Carmen de Patagones en búsqueda de fósiles prehistóricos que tanta pasión le despertaban. Visita además un cementerio indígena. Nada normal para un joven de familia acomodada porteña de su edad. “Otra Argentina mas allá de las aulas, de las universidades y de los salones de alta sociedad”- F.P.Moreno.
Al año siguiente parte en barco rumbo a la desembocadura del río Santa Cruz, con intenciones de llegar a Chile. Se interna en la estepa patagónica y regresa al norte hasta remontar el río Negro. Contacta grupos indígenas y acopia mucho material arqueológico. Busca integrar la Patagonia al país, no solo explorarla. “Hay una sola patria para el mapuche y para el blanco. Una sola patria, a pesar de todo…”
En el 1875, a pocos meses de haber regresado a Buenos Aires, se dirige nuevamente con rumbo sur buscando el paso a Valdivia, Chile. Remontó el río Negro hasta el Limay y llegó hasta tierras del cacique Sayhueque. Tras reunirse con el principal líder patagónico, se enfrenta valientemente en un duelo al cacique, le hace frente, pero no logra el derecho de paso. Moreno se hizo amigo de otro cacique, quien finalmente coopera para que este joven de 23 años sea el primer huinca en llegar al Lago Nahuel Huapi.
Su cuarta expedición busca afianzar la soberanía sobre los límites sur y oeste del actual territorio santacruceño. Decide alcanzar las nacientes del río Santa Cruz bajo el mando de Don Luis Piedrabuena. Para esos tiempos se hablaba por aquellos pagos de un hombre blanco que visitaba las tribus juntando bichos, que le había hecho frente a Sayhueque, ya era conocido entre la indiada. Luego de remontar el río Santa Cruz, nombra el Lago Argentino, donde se baña el glaciar que hoy lleva su nombre. A favor de la corriente baja nuevamente el río y se dirige a caballo a Punta Arenas, para luego volver en barco a Buenos Aires.
Su último viaje le depara las peores situaciones que debió enfrentar. Dado que las relaciones con los aborígenes empeoraban de la mano de las campañas militares en su contra, al entrar nuevamente en tierras de Sayhueque es tomado prisionero y condenado a muerte. Con sus dos acompañantes logran alcanzar con una balsa de troncos el río Collon Curá. Navegando de noche y escondiéndose durante el día bajan por el río hasta el Limay en las proximidades del Neuquén. Fueron seis días terribles. El séptimo día llegan a la confluencia del Limay con el Neuquén, actual ciudad de Neuquén. Cumple los 28 años en la ciudad de Buenos Aires, a la cual llegó en camilla, con sus piernas llagadas, una fiebre galopante y muchos kilos menos.
El resto de su vida transcurre entre los museos de los cuales fue director, entre libros y universidades argentinas y europeas. Fue reconocido por lograr tratados territoriales con Chile, favorecer el movimiento Scout y favorecer de la preservación de las riquezas naturales.
Murió en Buenos Aires a los 67 años. Sus restos fueron trasladados y reposan hoy en la Isla Centinela, en el lago Nahuel Huapi, junto a los de su esposa, dentro del parque nacional que fundó, gozando de la majestuosidad, la belleza y el silencio del lago y de esa zona austral que él descubrió y que contribuyó con su abnegada tarea a engrandecer a la Argentina.
Fuentes: Temakel, Wikipedia, Los Glaciares



